El complejo de Barbie
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El complejo de Barbie

Barbie, la muñeca más famosa de la historia, es, sin duda, uno de los iconos de la belleza y de la moda del siglo XX. Dado que vivimos en el mundo de la imagen, creo que es interesante, y curioso, reflexionar sobre hasta qué punto puede influir una muñeca en las niñas, especialmente en el terreno aspiracional. ¿Existe realmente el “complejo de Barbie” o es un invento de sociólogos y psicólogos? ¿Tiene algo que ver la muñeca con el hecho de que muchas mujeres de finales del siglo XX que han jugado con ella hayan querido ser rubias, delgadas y con un pecho prominente? ¿Y con el boom de los años 90 de los trastornos alimenticios asociados a la delgadez, como la anorexia o la bulimia?

Hoy en día la muñeca Barbie supone una industria que mueve cerca de dos billones de dólares al año, y según Mattel, cada segundo se venden tres muñecas Barbie en el mundo. La gama de productos de Barbie incluye no sólo la muñeca con sus vestidos y accesorios, sino una enorme cantidad de productos de marca Barbie que van desde libros, videojuegos y películas hasta coches.

A lo largo de sus casi 50 años, Barbie se ha convertido en un icono cultural, y ha sido objeto de honores que son muy raros, prácticamente inexistentes, en el mundo de los juguetes: por ejemplo, en 1974 una sección de Times Square en Nueva York se llamó Barbie Boulevard durante una semana, y en 1985 el artista Andy Warhol tomó como modelo a la muñeca. Desde su llegada a España en 1978, Barbie ha sido, también aquí, la muñeca más popular.

Como introducción a la historia de Barbie, sólo decir que a Ruth Handler, creadora de la muñeca más vendida del mundo, al observar cómo su hija Bárbara (de ahí el nombre de Barbie) pasaba largas horas recortando y vistiendo muñequitas de papel, se le ocurrió la ingeniosa idea de diseñar una muñeca de plástico, de unos 29 centímetros, de una edad indefinida entre los 16 y 20 años, largas y estilizadas piernas, figura esbelta, pecho prominente, rasgos delicados y uñas de manos y pies pintados, con la que su hija pudiera jugar mejor.

La idea era crear una muñeca, con evidentes formas de mujer adulta, a la que las niñas pudieran peinar, vestir y dar una vida propia: cada niña podría otorgar a su muñeca la personalidad que deseara, y recrearse así en un mundo de felicidad y fantasía. Según Handler, “Las niñas necesitaban explorar el mundo que las rodeaba, y la muñeca Barbie ayudó a mostrarles las infinitas posibilidades que se les presentaban. Barbie podía ser lo que quisieran; con ella podían explorar la vida diaria, las profesiones y el sofisticado mundo adulto de la elegancia”. Jugar con Barbie les animaba a usar la imaginación. Con ella proyectaban sus sueños sobre cómo serían de mayores, y podían expresar su interpretación del mundo que las rodeaba.

Si analizamos la influencia social de Barbie como transmisora de valores a lo largo de casi sus cinco décadas de vida, sacamos las siguientes conclusiones:
• Es querida por todos cuantos la rodean. Su aspecto físico provoca empatía.
• Se acompaña de una infinidad de complementos.
• Siempre alcanza el éxito, en cualquier cosa que haga.
• Es voluntariosa y responsable, consigue cuanto se propone. Además, es solidaria y lleva a cabo buenas acciones.
• Se adapta constantemente al estereotipo de mujer característico de cada tiempo.
• Mantiene curiosidad por conocer los últimos adelantos sociales, culturales, económicos y políticos existentes.

Del mismo modo, la muñeca refleja y se asocia al florecimiento de nuevos ideales, propios de cada época:
• ama de casa-esposa-sumisa de los años cincuenta;
• mujer rebelde y reivindicativa de los sesenta,
• superstar y ensoñadora de los setenta;
• superwoman y glamourosa de los ochenta,
• mujer comprometida y desenfadada de los noventa,
• mujer independiente, innovadora y sensible a los desafíos del nuevo milenio.

Teniendo esto en cuenta, es relativamente lógico que Barbie se vincule a acontecimientos como la liberación sexual de la mujer, a la igualdad de oportunidades, o a la mejora de las condiciones de estilos saludables de vida, entre otros. En consonancia con estos cambios sociales, es coherente que Barbie también acceda al mundo laboral: durante sus casi 50 años Barbie ha ejercido todo tipo de profesiones, unas con más vocación social que otras, tales como enfermera, azafata, dentista, astronauta, bailarina, profesora, doctora, piloto, cirujana, candidata a la presidencia del gobierno, bombera, pediatra, propietaria de una boutique, ingeniera, gimnasta, periodista…

Por otra parte, y aunque les pese a los detractores de la muñeca, también transmite una serie de valores positivos, que pueden arraigar en la mente de las niñas que juegan con ella. Así, con el ánimo de trasmitir su felicidad y fantasía, organiza concursos de escritura y dibujo titulados Civismo, tolerancia y solidaridad con Barbie. Además, Barbie integra en su larga lista de amistades a personas discapacitadas, a personas de todas las razas, culturas y procedencias geográficas. Como ejemplo, tras la caída del muro de Berlín, y en atención a una nueva relación con los Países del Este llega la muñeca Barbie de la amistad.

En el año 1990, se celebró la Primera Conferencia Mundial de Barbie, donde se congregó a una muestra infantil de más de treinta países distintos, cuyo objetivo consistió en elaborar un escrito para lograr un mundo mejor. En 1997, Unicef nombró a Barbie Embajadora para la defensa del Tercer Mundo. El éxito obtenido con la venta de la muñeca Barbie-médica, le llevó a colaborar con la Fundación de lucha contra la leucemia, promovida por el tenor José Carreras. En el año 2003, Barbie y la Fundación Vicente Ferrer estrecharon lazos para vacunar a 9000 niños de la India contra la hepatitis B. En la misma línea, el ilustrador Xavier Mariscal participó desinteresadamente en el diseño de una camiseta especial para este evento.

Pero Barbie también tiene un lado oscuro, o eso defienden algunos, que la acusan de promover una sociedad competitiva, hedonista y materialista, en la que el aspecto físico está por encima del interior. Es cierto que el éxito de Barbie radica, entre otros factores, en la capacidad de las niñas de proyectar sus aspiraciones en ella, y en “dar” a su muñeca la vida que ellas quisieran tener. En este sentido, podríamos decir que para algunas podría ser su modelo de mujer, también en el aspecto físico.

En resumen, podríamos decir que los argumentos más comunes en contra de Barbie son los siguientes:
• Da prioridad a la apariencia y a la posesión de bienes materiales.
• Es voluble, cambiante y hedonista.
• Promueve el consumo.
• Exalta los valores característicos de la juventud, en especial, del culto al cuerpo y la belleza exterior.
• Eleva la uniformidad frente a la diversidad, a la propia identidad.

Por otra parte, la palabra “Barbie” ha pasado a utilizarse como un término despectivo para designar a las mujeres consideradas guapas y estúpidas, especialmente desde la aparición en 1997 de la canción “Barbie Girl”, del grupo Aqua.

En septiembre de 2003 el gobierno de Arabia Saudi prohibió la venta de muñecas Barbie, alegando que no se ajustaba a los ideales del Islam. Según el Comité para la propagación de la virtud y la prevención del vicio (Arabia Saudí), “Las muñecas judías Barbie, con sus indecorosas ropas y sus posturas vergonzosas, sus accesorios y herramientas, son un símbolo de decadencia del pervertido Occidente”. Por eso están prohibidas, para que la infancia pueda “estar a salvo de sus peligros”. Lo mismo ha ocurrido en otros muchos países islámicos. Por ello, para el mundo musulmán, Mattel ha comercializado una muñeca alternativa llamada Fulla, similar a Barbie pero diseñada para ser más afín con el mercado islámico. La muñeca tiene rasgos árabes, viste conforme a las reglas que establece la religión musulmana, no tiene novio y como único complemento incluye su propia alfombra para rezar.

Quizá resulte excesivo cargar a una muñeca con tanta responsabilidad, pero lo que sí es cierto es que durante la niñez la mente recibe intensas impresiones, entre las que destacan las emociones y el deseo de aprender modelos preestablecidos y aprobados por la sociedad. Esta etapa es la más delicada en el proceso evolutivo de la personalidad, y en la toma de modelos a seguir.

Por una parte, podríamos decir que en este sentido Barbie aporta numerosos valores positivos, como hemos visto anteriormente, pero también puede favorecer la aparición de sentimientos negativos, principalmente la frustración, en varios aspectos. El que más me interesa en este caso es el que se refiere al aspecto físico.

Barbie es un modelo de mujer perfecta, aunque si fuera real no resultaría tan perfecta: sus medidas serían 100-45-80, mediría 1 metro y 70 centímetros y pesaría unos 45 kilos. Esta “constitución” le ha costado a sus creadores acusaciones de hacer apología de la anorexia, la bulimia y otros problemas alimenticios.

De hecho, algunos psiquiatras, psicólogos y sociólogos hablan ya del “complejo de Barbie”, nombre dado al conjunto de transtornos que desarrollan algunas niñas, que crecen jugando con Barbie, y de mayores, quieren ser como ella: altas, delgadas, rubias… pero no lo son, por lo que empiezan a odiarse a sí mismas. Esto demostraría que jugar con Barbie puede crear en las niñas una frustración que les lleve a desarrollar enfermedades relacionadas con los hábitos alimenticios.

Además, también se podría investigar en otro sentido: el de las niñas que, habiendo crecido jugando con su muñeca Barbie, han encontrado en la cirugía la forma de parecerse a ella, lo que podría explicar el auge de intervenciones como la mamoplastia o aumento de pecho, o el aumento de labios. Lo mismo ocurriría con la moda de las largas melenas rubias teñidas.

Creo que no se puede convertir en ídolo ni tampoco demonizar a una simple muñeca de plástico, y que lo realmente importante es concienciar a la sociedad en general, y a las familias en particular, sobre la necesidad e importancia de poseer una base cultural que facilite el análisis de la realidad social y de defenderse con argumentos, actitudes y valores acordes ante las imposiciones de los medios de comunicación, de las multinacionales o de los países más poderosos.

Si una persona tiene una enfermedad mental como son la anorexia o la bulimia no se puede culpar a una muñeca, aunque si existe otro tipo de problemas sí puede ocurrir que esa frustración que comentaba anteriormente vaya más lejos.

Pero el aspecto de Barbie no se ha mantenido inmutable desde su creación: se ha adaptado a las modas, según iban pasando los años. Los cambios siempre se han centrado en la expresión de la cara, que en 1959 era más seria e ingenua, de mirada profunda, cara alargada y la boca de labios sensuales estaba cerrada.

En 1967 el mundo estaba cambiando, las mujeres comenzaban a abrirse un espacio en la sociedad, se sentían más seguras de sí mismas y la muñeca Barbie lo reflejó entonces con una mirada más directa, y una ligera sonrisa que se dibujaba en sus labios. Diez años más tarde, en 1977, presentaba la imagen de la mujer moderna, dinámica, independiente y vital, que sonreía francamente dejando ver sus blancos y perfectos dientes. Su esbelta silueta seguía siendo la misma, con el mismo pecho, la misma cintura y las mismas largas y bonitas piernas; sólo que su cuerpo tenía mayor movilidad.

En 1997, la muñeca Barbie muestra nuevas facciones. La serenidad de su boca cerrada, la nariz más fina y la melena lisa, la hacen ahora más atractiva y actual. Además, presenta cambios en su cuerpo. Tiene una figura más real, con menos pecho y el perímetro de su cintura aumenta. El nuevo aspecto de Barbie es más natural y desenfadado. El cambio de figura y rostro será introducido en algunas muñecas Barbie paulatinamente a partir de 1998.

Por otra parte, la influencia de la moda también ha originado cambios en la muñeca Barbie, que cada año presenta nuevos modelos, peinados y maquillajes, según los cánones que dicta la moda.

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9 Comentarios

  1. Soy Yo -C-. dijo...

    Pues la verdad es que yo tengo 2 primas, muy pequeñas de 5 y 6años. Continuamente juegan con barbies y nancys (las cuales me gustan más). El caso es que juegan con ellas y visten todo tipo de artículos roras con estampades de la muñeca, si se meten en internet es para jugar con ellas en juegos online.
    Incluso la maás mayor, llegó a comentarme:
    << Yo de mayor quiero ser como mi muñeca Barbie, voy a ser rubia, flaca, tendre un cuerpo increible…>>
    seguido de carcajadas.

  2. Miky dijo...

    esta muy bueno el informe pero la verdad es que … las barbies no me convensen … creo ke si tuviera una hija n l compraria nunk una d estas muñekas.. y cndo era niniia 100pre m hacia la misma pregunta… xq las barbies 100pre son rubias… d plastiko y a vcs tan deformes? y m di cuenta d ke son el reflejo distorsionado de esta sociedad n la ke vivimos..!
     
    XOXO
     
     
    ——-MMJL——–

  3. joani dijo...

    Vivimos en una sociedad cambiante en todos los sentidos,no se le puede juzgar a una muñeca ciertos transtornos que pueden vivir algunas niñas,lo importante ante esta situacion es  que frente a esta situacion las madres de las niñas puedan orientar a las mismas acerca de la belleza, el cuerpo etc.
    La familia cumple un rol importante en este sentido.

  4. angie dijo...

    pues a mi me parece una tonteria k las niñas se kieran identificar con una mueca si pueden ser algo mucho mejor k ser una muñeca.

  5. alicia dijo...

    yo creo que si influye en las niñas muy pequeñas, queriendo ser delgadas como ella, glamorosas, como una reina de belleza.

  6. lupita dijo...

    yo creo que la muñeca en si no determina nada, es mas bien lo que la gente y la misma mercadotecnia han hecho de ella, yo jugaba con ella y realmente me parecia muy bonita pero de eso a que quisiera ser como ella o verme reflejada en ella no, la influencia de los padres es importante para hacer notar a las niñas que la belleza radica en el interior y no en un fisico, y que para lograr algo se tiene que trabajar y estudiar mucho.

  7. Javier dijo...

    Pues yo no creo que Barbie sea un mal ejemplo para las niñas, yo digo que es una mujer actual y hermosa que todas quisieran ser pero que es imposible y solo se queda en un ejemplo a seguir.

    BARBIE ES UNA MUJER MARAVILLOSA