Ponte en forma: bailando
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Ponte en forma: bailando

Danza del vientreSi sientes adversación por la palabra deporte, o si las sesiones de musculación se te hacen eternas y aburridas, está claro que necesitas algo que te motive para hacer ejercicio. Bailar puede ser la solución. El ritmo de la música hace que el esfuerzo físico parezca más llevadero y te pone en forma de manera global: aumenta la resistencia , la flexibilidad y la coordinación y, para más inri, hasta despierta tu sociabilidad porque te da la oportunidad de conocer gente. Ánimo… ¡y que te quiten lo bailao!

Tango

El rey de los bailes de salón, sensual y elegante, es un efectivo corrector de la postura, sobre todo para aquellas que tengan tendencia a cargar la espalda. Además de potenciar la flexibilidad de las piernas, ejercita los músculos de la espalda, el cuello, los hombros y los brazos. El que sea tan apasionado y exija tanta proximidad es razón más que suficiente para animar a tu chico a que se apunte a clases contigo.

Salsa

Rica y sabrosa, la salsa es un baile que exije la entrega más absoluta a un ritmo que no perdona. Bailarla es dejarse llevar por un optimismo arrasador, desinhibirse de cualquier complejo, y sobre todo, disfrutar con tu cuerpo. Además de trabajar cintura, cadera, pelvis, hombros, piernas y quemar calorías, las virtudes de la salsa van más allá de los efectos físicos para convertirse en una perfecta terapia para las más tímidas y cohibidas. Los resultados son demoledores.

Rock & Roll

Una buena sesión de rock puede sustituir perfectamente a una clase de aerobic. Los movimientos de este baile son ágiles, rápidos y enérgicos, y se basan en la repetición de saltos alternados sobre cada pierna. El rock ‘n roll potencia la coordinación de movimientos con sus complejas coreografías, que irás aprendiendo a medida que avances. El ritmo de la música te ayudará a trabajar los músculos al máximo sin que te resistas del esfuerzo. Es el quemacalorías de los bailes de salón.

Twis

Este baile tan de moda durante los años 60 sirve, sobre todo, para aumentar la flexibilidad de la cintura y deshacerse de ese molesto “flotador” que se va acumulando a fuerza de hacer vida sedentaria. Ese constante doblar las piernas y agacharse es un excelente ejercicio para los muslos, y sustituye a las dolorosas sentadillas con resultados igual de eficaces. La clave es ir agachándose casi hasta rozar el suelo, para que le efecto se multiplique.

Danza del vientre

Para las chicas más atrevidas puede que aprender la danza del vientre sea mucho más que una forma entretenida de ponerse en forma… puede ser una bomba cuando la practiquen ante su impresionado novio. Pero, aparte de sus inefables efectos positivos para el arte amatorio, la danza del vientre promete resultados mucho más “terrenales”, como fortalecer los músculos de la tripa, servir al igual que los más abdominales para bajar la curva de la felicidad y trabajar a tope la zona de la pelvis.

Jazz

Animarse a dar clases de jazz es atreverse con mucho, porque esta disciplina engloba muchos tipos de danza. Aprenderás a moverte con soltura, a cambiar de ritmo, a dominar coreografías que antes te hubieran parecido imposibles y, sobre todo, moverás partes de tu cuerpo que habías olvidado que existían. Es la mejor opción para aquellas con ganas de bailar hasta que el cuerpo aguante.

Sevillanas

¿Cómo podíamos olvidarnos de algo tan nuestro? No es necesario explicarte cómo se bailan, pero sí animaros a que probéis a hacerlo bien. Aprende de una vez por todas qué es la primera, la segunda y la tercera y plántate en la próxima Feria de Abril con el garbo y salero que tienes. A medida que aprendas, trabajarás en corregir postura y fortalecerás espalda y brazos.

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2 Comentarios

  1. leticia mexico dijo...

    Soy una mujer de casi 52 años, fuì esbelta hasta los 40 de ahi en adelante empecè a ganar kilos, y aunque no soy una persona obesa(peso 63 kg) me preocupa el seguir aumentando de peso. Siempre me ha gustado bailar, es màs ese es mi ejercicio actual. Programo la mùsica que me gusta y que sea rìtmica y a bailar. Siento que el humor me cambia ya que tambièn canto las canciones, al terminar me siento liviana y con màs ànimo, y lo mejor es que no tengo que salir de casa, ni pagar en gimnasio. Trato de combinar de todo, salto, me estiro, me agacho, doy vueltas, muevo mucho el abdomen para que los intestinos se me movilicen, ya que mi trabajo es de oficina y permanezco mucho sentada, camino a las paradas del camiòn, tratando siempre que no sean las màs cercanas para alargar el tiempo de caminata y trato de comer sano aunque no siempre lo logro. saludos.

  2. dan_la dijo...

    otro maravilloso beneficio de la danza es que nos ayuda a aceptarnos a nosotras mismas a enfrentarnos delante de un espejo, a perder complejos, a ser más consciente de nuestro cuerpo y a potenciar nuestro lado femenino.

    ;)